martes, 2 de agosto de 2011

PONENCIA: La importancia de los programas tutoriales en la formación de los profesionales de la educación.

REALIZADA POR: Carrillo Salinas Karla y Raya Quintana María Fernanda (egresadas de la Licenciatura: Pedagogía)


"La importancia de los programas tutoriales en la
formación de los profesionales de la educación."


A través de esta ponencia queremos presentarles la conjugación de un trabajo que hemos tenido oportunidad de realizar desde el primer año en la carrera de Pedagogía participando en el Programa Institucional de Tutoria Integral (PITI) en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Este trabajo se compone de una primer ponencia presentada en el Primer Encuentro Regional de Tutoría para Ingeniería Civil llamado: Ingeniería con Rostro Humano, llevado acabo en octubre de 2008 dentro de la Facultad, y de un panorama general de nuestra experiencia personal como participantes del programa tutorial para la carrera de Pedagogía.

Siguiendo la línea de los trabajos expuestos en el Encuentro de Ingeniería donde tuvimos oportunidad de participar y que nos abrió las puertas a pensar en una Ingeniería con rostro humano, pretendimos dar a conocer a grosso modo la respuesta a interrogantes como la concepción que tenemos los alumnos de la facultad sobre la Tutoría y cuál es su utilidad en la formación profesional.

Al realizar el trabajo de breve investigación y reflexión consideramos que en materia de formación académica para la vida laboral, el desconocimiento del trabajo tutorial puede significar, si no un problema, una pérdida importante de herramientas valiosas en la formación de los futuros profesionales de la educación. Este desconocimiento puede propiciar la ruptura o la unión entre el ser profesional y el ser profesionista, sustantivos que bien podrían corroborar los vínculos verdaderos, falsos, exitosos o inconclusos e irreales entre la formación académica y el trabajo en espacios de intervención pedagógica.

Importancia de la Tutoría desde un breve enfoque humanístico.

¿Qué concepción tenemos, como alumnos, sobre la Tutoría?
Tutoría, es una dichosa palabra motivo de diferencias y polémica al ser tratada por los alumnos sin importar la carrera de procedencia. En ocasiones, es incluso motivo de debate y discusión entre los docentes que comparten la misma visión de los alumnos sin encontrar su utilidad y necesidad.
Al hacer la pregunta, ¿qué es tutoría?, nos encontramos, en un primer acercamiento, con respuestas como: “pérdida de tiempo”, “requisito para titularme”, “soy becado, tengo que ir”; o “¿acaso existe?”. Es sorprendente cómo futuros profesionales de la educación, consideran este trabajo como una pérdida de tiempo, mal uso de espacios y desperdicio de recursos.
Respuestas como las anteriores ante una pregunta tan importante son resultado, en gran medida, del desconocimiento o la falta de experiencias gratas en un espacio tutorial en la formación de los estudiantes y la actividad docente de aquellos responsables de acompañar en su formación a los futuros profesionales de la educación del país.
Cuando se habla de tutoría en la Universidad, solemos infantilizarnos y lo asociamos con experiencias pasadas, así mismo tendemos a pensar que nuestro tutor será como aquél prefecto que nos regañaba o castigaba por nuestro mal comportamiento. Pero al “descubrir” los objetivos de la Tutoría que tiene la UNAM podemos darnos cuenta que no es un control de quehaceres como lo pensábamos, pues ésta cumple con un papel muy importante, ya que nos brinda un apoyo en nuestra vida escolar, psicológica, social y hasta emocional.
En la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, el Programa Institucional de Tutoría nació como un programa piloto en el año 2003 dentro del Programa de Apoyo Institucional para el Mejoramiento de la Enseñanza (PAPIME) que coordina la Dirección General de Asuntos del Personal Académico (DGAPA).

Su objetivo es :
“Brindar un servicio de apoyo a los estudiantes a lo largo de su formación
profesional que con un enfoque personalizado les ayude a definir un plan de vida escolar, académico y profesional, pero que al mismo tiempo, signifique un seguimiento permanente y útil tanto para la evaluación de dicho proceso como para el aseguramiento del perfil de egreso planteado7, así como la investigación de múltiples aspectos de la cotidianidad de la vida institucional que generalmente son ignorados aunque afectan directamente el proceso de formación profesional”.

En breve, este objetivo se traduce en: crear las condiciones necesarias para facilitar el desarrollo académico de calidad de los universitarios, acercarles estrategias para un mejor aprendizaje y mejorar su desempeño académico, que a la larga se reflejará en su desempeño laboral.
Es importante considerar que la formación humana va mucho más allá del conocimiento académico. Como alumnos universitarios, se nos invita a reforzar, a través de Tutoría, en una forma u otra, los valores humanos indispensables para una sana convivencia y socialización. En todo trabajo, la interacción entre personas es un acontecimiento indispensable, imposible de ser reprimido, ya que mucho del éxito laboral dependerá del saber trabajar en equipo y/o grupo.
El Hombre, una persona, equivale a un entramado, un andamiaje de factores biológicos, cognitivos, históricos, psico-sociales y emocionales. El Hombre nace con el deber de llegar a ser humano, de actuar como un sujeto histórico, social, autónomo, libre, propositivo, comprometido con el medio en el que se desarrolla.
En el campo laboral, rapidez, eficiencia, capacidades y habilidades, exactitud y calidad de la producción, son palabras directa y estrechamente ligadas al bienestar de toda persona que trabaja e interactúa con otros. En nuestro caso como estudiantes en formación, entran en juego palabras aprender a ser profesionista y profesional, ya que ambas son los ejes conductores en la vida laboral.

Profesionista y profesional no son lo sinónimos, quien es profesionista no es necesariamente profesional, de igual forma, quien es profesional no es necesariamente profesionista.
Una persona que es profesionista, es aquella que cuenta, como su nombre lo dice, con estudios y elementos teórico-prácticos que avalen su conocimiento, preparación y capacidad para desarrollarse eficientemente en una profesión y desempeñarse en su ejecución.
Por otro lado, una persona profesional es que aquella que contando o no, con una profesión, se desempeña en el trabajo de manera eficiente y veraz, dirigiéndose con ética y con calidad humana. Aquella que tiene elementos realmente enriquecedores y valiosos por ofrecer a la sociedad.

El trabajo tutoral es, en términos de profesionalidad, un excelente apoyo humanístico en nuestra formación. “Los contenidos que se trabajan en las sesiones individuales son las preocupaciones y dudas del tutorado respecto a su propio proceso o a los diferentes momentos formativos y requerimientos de la carrera que cursa”.
Tomando en cuenta el modelo educativo actual en la mayoría de las universidades nos daremos cuenta que la tutoría más que un apoyo es una necesidad para el joven estudiante de este nivel, pues complementa las inquietudes extracurriculares que pueda tener, como lo es el aspecto laboral.
En cuanto al aspecto profesionista, podemos decir que es un apoyo sumamente importante, en tanto que se vuelve reforzador de conocimientos y un espacio que se puede aprovechar en la resolución de dudas y conflictos personales.
Desde nuestra experiencia en el primer año de la carrera, llegamos a la conclusión de que la Tutoría es un trabajo en equipo que se lleva acabo por el tutor y los alumnos, hecho que en ocasiones no alcanza a ser totalmente comprendido por ambas partes.
La tutoría consiste en una orientación individual o en grupos pequeños a la vida académica que nos pueda llegar a preocupar o bien nos permite profundizar muchos aspectos de la licenciatura que en la mayoría de los casos no son presentadas en materias obligatorias. Por lo tanto el buen trabajo de tutoría, conformado en equipo entre tutorandos y tutor se convierte en aprendizajes significativos, mismos que se vuelven logros personales, sociales, teóricos y profesionales. En suma, se nos presenta la oportunidad de ejercer nuestra libertad asistiendo o no a las sesiones tutoriales.

En cuanto al trabajo docente cabe destacar que el tutor se forma para formarnos, para encausar nuestros motivos, apoyar nuestras ideas, facilitar nuestra travesía y estancia en la Máxima Casa de Estudios de nuestro país. Se vuelve guía y compañero de nuestro caminar. Funge como un orientador que está preparado para resolver nuestras dudas, primordialmente las académicas.
Algunas de las características que deben tener los profesores en la mayoría de las universidades para asumir el rol de tutor debe ser maestro de tiempo completo y ser acreditado como tutor por la Dirección de Servicios Estudiantiles para:

• Orientar a sus tutorados en cuestiones vinculadas con su formación integral.
• Canalizar a los tutorados hacia los servicios de atención requeridos.

Así mismo debe capacitarse continuamente en temas vinculados con la tutoría y mantener actualizada la información sobre la situación académica de sus tutorados.

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